“¿Parlamentos porquería?”

  • “¿Parlamentos porquería?”

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    Este lunes me despertaba con una entrevista a muchas voces que el amigo Jofre Llombart conducía en RAC1 con este personaje siniestro que se llama José Manuel Villarejo y que como comisario de la policía española tuvo mucho que ver con lo que llamaron “Operación Cataluña “. De hecho, el individuo ha estado metido en esto y en un montón más de sidrales viscosos, ya pesar de todo, el PSOE se ha unido al PP a la hora de impedir que desfile ante una comisión en el Congreso donde teóricamente se está investigando todo. Duda existencial que al momento me asaltó en pensar: tampoco sería necesario, ¿verdad? Total, ¿para qué? Horas después, siguiendo la comparecencia de Luis Bárcenas en la misma casa y de Vicky Álvarez en el Parlamento, me reafirmaba mentalmente con énfasis: no, no es necesario. Más antisistema allí donde dicen que reside la soberanía popular, no, por favor. Bastante nos han castigado estos individuos con sus momentos de gloria en la televisión basura, los digitales basura e incluso al cine basura. ¿Es necesario que nos embadurnen también (y más) las instituciones? No, sobre todo si además de todo ello no se destila nada bueno ni útil que aporte luz o consecuencias para los que han delinquido.

    Personajes como Bárcenas, Villarejo o Álvarez vacían el buche a placer en unos medios de comunicación donde, en muchos casos, esto ocurre previo “caja cobre” o a cambio de un tratamiento determinado por parte del medio de referencia o de compañeros de grupo. Bárcenas ha sido el rey, en esto de conseguir que otros hablen por él a través de digitales porquería que son máquinas de desinformación masiva. Por lo tanto, ya me estaría bien que nada de todo esto no pasara el Parlamento de Cataluña o en un Congreso de quien también pago las misas.

    Ahora Villarejo habla a través de programas de televisión y de radio con prestigio, pero su verdadera vocación la mostraba en cameos en películas de Chiquito de la Calzada y otros de este nivel. Cine porquería por alguien que se ha movido toda la vida y que ahora, ni con todas las lavadoras del mundo no se podría blanquear la imagen. Un parlamento no debería ayudar a intentarlo ni de lejos, sumándose a la fiesta.

    Y Vicky Álvarez, al que solo supera en esperpento su antigua compañera de confidencias Alicia Sánchez Camacho, ya hizo su agosto en los platós de la televisión basura. No encuentro la justificación real para que el Parlamento sume una plataforma de proyección a una sujeta de estas características, además, insisto, cuando no anexa a ningún esclarecimiento real, a ninguna prueba de peso o nada que no haya dicho del derecho y del revés a través de los medios de comunicación. Eso sí, el ventilador (con función de aspersión selectiva) se lo lleva ella, Bárcenas, Villarejo y toda esta fauna. Y la porquería, ave a volar, embadurnando, de paso, las paredes de unas instituciones que deberían hacerse respetar más. Me gustaría creer que si algún día en Cataluña podemos montar un nuevo país, cosas de estas se contemplarán de entrada.

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