“Somos un sentimiento y tenemos naciones”

  • “Somos un sentimiento y tenemos naciones”

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    Mariano Rajoy declamó aquello de “somos sentimientos y Tenemos Seres humanos”. Ayer Pedro Sánchez dijo que “una nación es un sentimiento” y me dio la sensación de que, sin quererlo, la imitaba un poco. Por lo del cacao mental. Y también porque cayó en la trampa dialéctica de su contrincante Patxi López en un debate de las primarias del PSOE donde el vasco hizo una descarada pinza con Susana Díaz para tratar de hundir a su antiguo secreterio general. Un Sánchez que, por cierto, a menudo no necesita de ayuda para perjudicarse.

    Patxi, crítico como Susana con que Sánchez hubiera dicho que Cataluña es una nación y España una nación de naciones, se fugaba así de la pregunta que le hacía su antiguo amigo Pedro sobre si asumía que el PSOE había votado a favor de un Estatuto donde se definía Cataluña como nación. Y más aún, después de la respuesta improvisada y torpe de Sánchez, Patxi va y dice, exclamando a: “¡¿Pero de verdad que este es el debate en el que deberia estar el PSOE?!”. Como diciendo: “¡¿De verdad que tenemos que estar hablando de estas chorradas?!”. Hechos, no palabras. Tienes razón, Patxi.

    Y mientras tanto, la Sultana del Sur, a hacer del cinismo una bandera más grande que la española de la Plaza Colón de Madrid (que ella misma citó en el debate), a dejar que el bueno de Patxi (futuro presidente del PSOE con ella de secretaria general?) le hiciera la mayor parte de trabajo sucio contra Sánchez, y ave a emitir minutos y minutos de palabras vacías cuando no directamente grotescas en su boca, como cuando apelaba a la “fraternidad”. Con ese odio que destila hacia un Sánchez a quien exactamente ni podía mirar a la cara. Con aquel tratar el respetable como menor de edad, describiendo la situación del PSOE diciendo que “el partido está malito”.

    Y el PSC, por su parte, allí haciendo también algo de Rajoy, y compareciendo actualizaciones por plasma. En el Telenotícies pude ver como Miquel Iceta, Àngel Ros y compañía seguían el debate desde la sede del PSC en Barcelona, ​​a través de una tele de aquellas bien planas. ¿Desde la confortabilidad de la distancia o desde el pintar más bien poco? No sabría decir ahora mismo cuál de las dos opciones hizo más. En todo caso, atados de pies y manos a este PSOE en riesgo de implosión, a la deriva en la mayor parte de frentes y con un liderazgo que, cualquiera que sea de estos tres que ahora compiten por asumirlo, tendrá trabajo para rehacer el cacao que ellos mismos han provocado.

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