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- 22 may
El karma, la casta y la caspa
¿El saben aquel que dice que la gente ya hace tiempo que tiene unas ganas de volverse que da miedo? Es aquello de “todo vuelve” del karma, o al menos que se intenta que así sea. El umbral de tolerancia del respetable es cada día más bajo con lo que se identifica como casta, como establishment. Y los que forman parte de este grupo selecto tienen más opciones de recibir, especialmente en política, a pesar de que muchos de ellos todavía se creen ungidos para decidir por los demás. Si a esto le sumas el cansancio respecto de una generación mandona que lo fue todo (incluso buena parte de la solución) pero que hace tiempo que perdió el timón, el mundo de vista, y que supura caspa por todas a ojos del más pintado, entonces estaba cantado que lo de Susana Díaz terminaría en trompazo. Pero no lo queríamos ver. Un poco en la línea de lo que pasaba con el socio azulgrana de toda la vida ante ligas que, ya en época Cruyff y un poco allá, se veían ganadas pero que nadie se atrevía a verbalizarlo… “no fuera caso “. Por aquello de la experiencia (y de la frustración acumulada). Si la cosa aún podía ir mal, lo más probable sería que se estropeara. Pero se ve que los tiempos están cambiando (y hoy aquí hablo de política). Y si no están cambiando y esto de Pedro Sánchez al PSOE es coyuntural, como mínimo podemos decir que algo se mueve. Él por supuesto, que de nuevo ha demostrado que no estaba muerto.
Este domingo, según todos los manuales de la vieja política, tenía que ganar Díaz. Pero a la vez todos sabíamos que merecía que alguien le devolviera (el karma, por ejemplo) lo que había hecho apuñalando Sánchez por la espalda y orquestando un acoso múltiple por tierra, mar y aire contra él. Todos sabíamos que a pesar de ser joven (o mejor, lo que en castellano llaman “viejoven”), suena y respira a viejo, a una generación enquistada en el poder (como mínimo mentalmente) y que es casta pura. Y también todos éramos conscientes de que representa la caspa que el PSOE y otros partidos no se acaban de sacudir de encima, aunque no está mal el paso adelante que hicieron ayer los socialistas para sacarse de encima esta ala apolillada. Esto significa González, Guerra, Bono, Rodríguez Ibarra (o incluso ZP) irán desfilando hacia las respectivas jubilaciones doradas que ya disfrutan hace años, ¿pero ahora sin enredar? Yo no sería tan optimista. Y sólo hay que leer el editorial de este lunes del diario de referencia de esta gente para ver claro que, ciertamente, el sentido común es el menos común de los sentidos.
¿Igualmente, lo ocurrido este domingo en el PSOE quiere decir que Pedro Sánchez es el milagro anti grasa (de este flotador molesto que le sobra al socialismo) o el milagro anti caspa? No. No necesariamente. No seguramente, incluso. ¡Pero es que el contraste era tan grande…! ¿Sánchez vendrá a arreglar el problema entre Cataluña y España? No lo parece. Pero todo apunta a que le pondrá más difícil a Rajoy seguir haciendo a placer y con la coartada de los socialistas, al menos en potencia. También podría ser que Sánchez ahora tirara por el método tradicional, defraudara las expectativas y se pusiera al lado del PP, pero pinta complicado.
Su acento diferente con el caso catalán no quiere decir que entienda, que comprenda o que sólo pueda estar en sintonía mínima con lo que pasa en Cataluña. Pero, como mínimo, ahora en el PSOE hay vida más allá de Rajoy y del discurso del “doctor No” aplicado por sistema con Cataluña. Sánchez deberá demostrar ahora esto y si es alternativa de gobierno en España. Y de momento hay un nuevo actor (de nuevo renacido) en medio de la escena, Eppur si muove. Algo se mueve, a pesar de todo. A pesar de los que siempre hasta ahora habían sido indemnes al regreso del mal karma, que se saben casta y que son caspa que aún no nos hemos sacudido suficiente.
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