Un regalo para Junqueras

  • Un regalo para Junqueras

    Cuando a un todas le ponen. Cuando está de suerte. Cuando todo le va bien. Cuando te llamas Oriol Junqueras y vivos el actual momento político. Está pasando. Y cuando pensábamos que en el Partido Demócrata ya no le podían hacer más regalos y que iban tratando de hacer el trabajo en su campo (no con pocos problemas), va y apareceAlbano Dante Fachín y abre otra ventana de oportunidad para Esquerra. Porque es cierto que el PSC ya hace años que se va sintiendo satisfecho con lo que dicen “salvar los muebles”, y cada día les quedan menos en el recuento. Es cierto que el PDeCAT como artefacto político y como oferta electoral aún es difuso y está por hacer. Pero no era menos cierto que Ada Colau y su proyecto de los Comunes se estaban erigiendo en un adversario potente a la hora de taponar el crecimiento de ERC por la izquierda y en el espectro ciudadano que sociológicamente se podría ubicar en los antiguos votantes del PSC-PSOE. Pero ahora viene este señor de Podemos en Cataluña y en clave de cuotas (de pantalla y de cargos) amenaza en dividir este espacio electoral emergente. Divide et impera.
    Divide y vencerás. Pero el caso es que esto Junqueras no lo ha debido ni de incentivar, en esta ocasión. A la hora de torpedear desde la sombra la opción que el PDeCAT pueda ir configurando un centro amplio y potente que abarque en clave soberanista lo que CiU integró durante años, aquí sí hay podido y ha querido hacer algo. Pero con respecto a la actual crisis que viven los Comunes, incluso antes de existir, esto lo han hecho todo ellos solitos. O mejor, lo ha hecho el hombre de Pablo Iglesias en Cataluña, genio y figura. Y el junquerismo, a disfrutar del espectáculo. De hecho, es exactamente que en un próximo ciclo electoral en clave catalana, o Esquerra impone ahora o no lo hará nunca.
    Es cierto que la pataleta de Podemos recuerda mucho a aquella que en su día tuvo la federación catalana del PSOE cuando en los años 70 del siglo pasado se decidió impulsar el PSC. Era una lucha por cuotas, para no dejar de existir, dicen quienes vivieron ese momento desde dentro. Y finalmente vino Felipe González a hacer creer a los suyos, cuando la cosa ya se había tensado suficientemente y se había negociado el máximo de rédito posible. Confían en el entorno de Colau que esto ocurra ahora también, en este caso con Iglesias en lugar de Felipe, como solución. La vida política es cíclica, dicen. Pero el mundo ha cambiado mucho y la paciencia del respetable también, así como, por supuesto, el punto de imprevisibilidad que vive la política catalana. Un patio donde de las pocas cosas que últimamente se mantienen con cierta regularidad son los regalos a Junqueras por parte de sus adversarios.

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