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- 26 abr
Andrea Levy: dama y dieta de hierro
La vicesecretaria de Estudios y Programas del PP, Andrea Levy, vive desde hace meses a caballo de Madrid (donde tiene despacho en la sede central del PP) y Barcelona, como diputada en el Parlament de Catalunya. Eso a parte, tiene un circuito televisivo y radiofónico en tertulias y entrevistas que la lleva de cráneo todo el día. Y, para colmo, cuando hay elecciones, que últimamente es a menudo y que pinta que en breve volverá a ser el caso, tiene que recorrer España, provincia a provincia, como responsable de discurso y argumentario del PP. ¿Cómo se alimenta en medio de este panorama? Como puede, aunque con momentos contundentes, como su discurso público.
Para desayunar toma su único café del día, que es largo y con leche, siempre en una taza Dean&Deluca de Nueva York. Y para acompañar, no puede faltar nunca un Donut. Le encanta este producto de bollería, que es su imprescindible dosis diaria de dulce. De hecho, así acostumbra a abrir una jornada que acostumbra a ser loca, tanto que con sus más estrechos colaboradores, medio en serio y medio en broma, ya tienen comentado que como máximo la agenda les permite hacer una comida seria al día. La hora del almuerzo la acostumbra a pillar con el circuito mediático en danza, y de noche, o vuelve de algún acto o reunión, o tiene tertulias también, todo siempre hasta tarde.
Así, con este panorama, Levy intenta prever si “la comida seria del día” será el almuerzo o la cena. Si ve claro que va a ser la cena y que antes comerá cuando pueda pero no antes de las 15h, tira de un bocadillo a media mañana. Tiene dos predilectos: el de fuet y el de croissant con mortadela trufada y tomate confitado. Frente a la sede central del PP, en Madrid, dice que encuentra estos y muchos otros bocadillos, en un lugar, pastelería Mallorca, que le recuerda a la cadena Farga de Barcelona.
No acostumbra a comer de forma muy copiosa, sobre todo porque habitualmente a primera hora de la tarde tiene reuniones de trabajo casi siempre. Eso sí, dos veces a la semana mínimo (porque así se lo recomendaron en su día y porque se ha aficionado mucho a ello) come berberechos. A la lata o al vapor, le “chiflan”. ¿Y por qué se los recomendaron? Pues porque tienen mucho hierro, “más que la carne y las espinacas”, y eso le da energía para su agenda de locos.
Le gusta especialmente el pescado (si se puede dar un “homenaje”, que sea de marisco) pero lo come especialmente cuando va de restaurante, porque cocinarlo en casa le cuesta. De hecho, en casa, si tiene que cocinar (habitualmente para cenar) tira bastante de pizza, de quesos, verduras al wok o de alguna carne que antes ha congelado. Congela bastante.
Le gusta más el vino blanco que el tinto, no le hace ningún feo a las cañas de cerveza, pero últimamente se ha aficionado (y asegura que es “super tendencia en Madrid”) al fino, jerez, manzanilla, palo cortado y bebidas por el estilo, tanto para comer como para cenar.
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