Puigdemont: un punto picante y dulce

  • Puigdemont: un punto picante y dulce

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    Carles Puigdemont fue elegido hace pocas semanas presidente de Generalitat de Catalunya por sorpresa. Y entre los primeros sorprendidos, él mismo, que hasta hace poco ya estaba haciendo planes sobre cómo se reincorporaría al periodismo cuando dejara la política al final de su segundo mandato como alcalde de Girona, algo que Puigdemont se había marcado como compromiso. Pero ahí lo tienen y ahí que vamos conociendo poco a poco al relevo de Artur Mas. También por el estómago.

    Un ritual que tiene cada mañana es hacerse él su café solo (con un poco de azúcar), que es lo que desayuna. Eso es todo. Pero en la elaboración del café está la cosa, el ritual. No tiene una Nespresso, y limpia el filtro a cada toma, con agua muy caliente. De ese agua a alta temperatura que sale del grifo, un último chorro lo deja caer en la taza donde tomará el café. Así la calienta mientras la máquina trabaja, esperándola. Detalles. Costumbres.

    Pero ya en la mesa, lo suyo es, con predilección especial, el steak tartar un punto picante. Le encanta. Y de cerca lo sigue el conejo asado. ¿Y cómo lo acompaña? Preferentemente con vino tinto DO Empordà, del cual es muy fan desde hace años. Para acompañar o complementar, le encantan los quesos, en general todos pero especialmente los secos y fuertes.

    Y platos preferidos a parte, aquí os apunto unas filias y unas fobias culinarias suyas. Le gustan mucho los arroces. Todos, con todas la combinatorias posibles, con una excepción: no puede con el arroz con leche. En cambio, él que es hijo de pasteleros, es un gran aficionado a la repostería, con una favorita para el postre: la mouse de chocolate.

    Cabe apuntar aquí que Carles Puigdemont es hijo de un pueblecito muy cercano a Girona capital, de nombre Amer (La Selva). Allí, su padres tienen una pastelería popularmente conocida como “Can Crous”. La vertiente del dulce, por tanto, la controla desde pequeño. Pero ya hemos visto que también tira por la carne cruda. Es hombre de contrastes, como lo demostró también culinariamente hablando el día que abandonó el cargo de alcalde de Girona, con comida en la Fonda de Can Roca(regentada por los padres de los números 1 del mundo) y cenando en un establecimiento de la popular cadena gerundense de bares de tapas y bocadillos König.

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