-
- 27 feb
Rivera: “chico sano”, con sus licencias
El PP lo caricaturizó como “Naranjito”, y él supo sacar petróleo de aquello para ganar notoriedad. El PSOE lo tildó de “marca blanca” del PP, y ahora pacta con él y lo elogia… y ahora está en sus manos. ¿Es un chico con suerte o sabe buscarla? ¿Son las circunstancias o es él quien se cuida a si mismo? Los que le conocen bien defienden que se intenta cuidar (todo lo que puede). Y, en este sentido, las cosas que le gustan de comer van muy ligadas con su estilo de vida.
No es muy buen cocinero, pero sabe cuidarse y sabe de dónde proveerse. Su madre siempre contaba que cuando Albert Rivera se fue a vivir solo a Cerdanyola, se iba de la casa familiar el domingo por la noche cargado de tuppers. Él mismo reconoce que básicamente sabe cocinar “cosas de soltero”: huevos fritos, spaghetti y poco más.
Pero su alimentación tiende a lo sano, tirando habitualmente de selección tipo “menú wellness” (ensaladas, cosas a la plancha…) de los que se ofrecen por ejemplo en el Parlament de Catalunya, donde ha estado desde 2006. No es que le guste comer en exceso, la cantidad justa y buenos alimentos.
Lo que más le gusta para una cena fuera con amigos son unas tablas de embutido y queso con pan con tomate y un buen vino. También le gusta bastante la carne. Siempre pide “un solomillo y nos lo cortas en trozos, para compartir”.
En campaña, cuando se hace inevitable, pasa por algún que otro restaurante fastfood donde no tiene un clásico establecido. Es decir, no es fiel del BigMac en el McDonalds ni del Whoopper en el Burger King. De hecho, en estos lugares siempre prueba cosas nuevas que hace poco que han salido.
En cuanto al dulce, cabe decir que no es lo que más le gusta, ligado con el tema de la vida sana, pero se le ilumina la cara si tras un acto largo, se encuentra unas “chuches” o algo de chocolate en el camerino. Si le entra el arrebato de comida dulce, los Donettes son su mejor arma. No faltaban nunca en su coche de campaña.
Y por lo que respecta al beber, es adicto a la Coca-Cola Zero, que le gusta muchísimo. Su equipo siempre se debe encargar de tener un par de ellas en los camerinos los días de acto y en las neveras de la sede. También le gusta el vino, sobre todo el tinto, el Azpilicueta le encanta, por aquello de que es fan de un cena de picoteo con una copa de vino. Y cuando llega la fase de los gin tonics, Rivera es fiel a Martin Millers, aunque también toma Seagram’s y Larios 12. Un “chico sano”, con sus licencias.
(Para leer el artículo en GASTROTALKERS, clicad aquí)