Pujol, Junqueras y las vías muertas

  • Pujol, Junqueras y las vías muertas

     

    Ayer el presidente Artur Mas fue diáfano en su discurso de apertura del Debate de Política General. Y lo resumiré en cinco frases que pronunció (con coletillas mías): “Catalunya quiere votar, dialogar y negociar”, pero necesita interlocutor y éste no está más que para decir ‘no’ a todo. Estamos frente a “un antes y un después en la historia de Catalunya, que espero y confío que sea para bien”, confiamos que como todos, a pesar de que esto sea mucho confiar. Es clara la “necesidad del consenso y la fuerza de la unidad”, y haría falta que los partidos políticos catalanistas se pusieran ya a ello. “Catalunya y el Estado van por vías diferentes y en direcciones diferentes. No hay choque de trenes sino alejamiento”, cada día que pasa más irreversible. Y finalmente: “Nos encontramos en una vía donde perdemos instrumentos y recursos, en una vía muerta que no lleva a ninguna parte”, y por lo tanto hay que decidir si queremos seguir así o no. Hay que poder votar.

    Creo evidente que el grueso de estas afirmaciones sería claramente compartido por la inmensa mayoría de quienes hace cinco días se manifestaron en Barcelona dibujando una espectacular V. Por ellos y por una mayoría del pueblo de Catalunya, si atendemos a las encuestas y a la actual composición del Parlament. Y por lo tanto creo que hay cosas que (modelo de Estado y relación Catalunya-España a parte) van tirando por una vía muerta. la una, que la practica Josep Antoni Duran i Lleida bastante a menudo, es la de perderse en discrepancias dentro del catalanismo que en gran parte las crea el gran grueso del problema: el interlocutor en la Moncloa y en el Congreso de los Diputados. Ellos son el gran problema (también para la tercera vía), no frases más o menos afortunadas de líderes catalanistas que se encuentran en un momento de tensión máxima. ¿Que Oriol Junqueras también persiste en errores (y vías muertas) como la lectura y la práctica del momento político en clave de los clásicos compartimentos estancos que tradicionalmente han separado a los grandes partidos catalanistas? Sí, de momento es así. Pero los recelos mutuos no se superarán y la unidad no se logrará si sólo se incentiva el ruido declarativo y se pierden fuerzas por el camino en el momento más crítico y decisivo.

    Conste que sé diferenciar entre deslealtad y discrepancia. La primera la considero imperdonable, sobre todo cuando es reincidente y no se puede atribuir por estadística a errores humanos o de cálculo. La segunda la considero legítima en política y entre sus protagonistas. Pero ahora los dos conceptos se tienen que superar y quienes caigan en ello deben ser  conscientes de las consecuencias de hacerlo, no sólo en clave personal y en clave partidista sino sobre todo en clave de país.

    Duran y Junqueras, como el presidente Mas, defienden oficialmente que la actual relación Catalunya-España está en vía muerta. De acuerdo, pues si además coinciden con él en que los trenes no van a chocar sino que se están alejando, que no provoquen más encontronazos entre vagones del mismo convoy. Que no paren (ni que sea involuntariamente) aquello que la sociedad catalana y Madrid están consiguiendo con mucho de esfuerzo. Que hagan diferente a aquello que los otros esperan de ellos y el impulso al conjunto del proceso será decisivo. Todavía están a tiempo y yo, en contra del pesimismo de muchos, todavía confío en ello. A pesar de todo.

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