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- 12 jun
La tercer vía es una autopista
¿Se fijaron ayer que al dimitir el primer secretario del Partit de los Socialistes nadie tituló “crisis en el PSC”? Habría sido completamente reiterativo y por lo tanto no era noticia. Porque el PSC está en crisis ya hace años y en defensa de Pere Navarro justo es decir que él no fue su causa. Cuando aterrizó en lo alto de todo la cosa ya venía de lejos. ¡Ahora! Él no ha hecho aquello que canónicamente se espera de un líder, que es impulsar su proyecto. Más bien al contrario, ha ayudado a hundirlo hasta el punto que ya nadie en su partido no lo defendía y en cambio para los adversarios era lo más pareciendo a un seguro de vida o de suma de votos. De hecho, si el día que dimitió Alfredo Pérez Rubalcaba alguien dijo en Twitter “crisis en el PP”, aquí en Catalunya, ayer, se debía apuntar “crisis” en CiU, ERC, PPC, ICV, Ciutadans… es decir, todos quienes se benefician de un PSC cayendo en picado al abismo de la irrelevancia. A pesar de que seguirán de suerte si no hay sacudida histórica en el partido.
Porque Pere Navarro finalmente ha elegido. Le ha costado pero ha visto aquello que no tenía más remedio que hacer: plegar. Pero esto es un simple primer paso para su partido, que también tiene que elegir y moverse. Es eso o seguir marchitándose irremediablemente. Porque su crisis no se soluciona con un cambio cosmético, como apuntó acertadamente Jaume Collboni hace unos días. La cosa no va de un cambio de caras y a ver si hay suerte. El reto del PSC es de grandes dimensiones, a rueda del reto colectivo que tiene el país. O lo asume, o recupera el compromiso con la centralidad del país y su gente, o simplemente desaparecerá a gran velocidad, como el mandato de Navarro. Y eso implica una elección clara: o la tercera vía del federalismo o el derecho a decidir del pueblo de Catalunya. Nada más y nada menos.
Quién saque al PSC de la foto del día de la Constitución española con Albert Rivera, Alícia Sánchez Camacho y María de los Llanos de Luna, y lo vuelva en la foto del grueso del país y del catalanismo, con los partidos que pactaron fecha y pregunta par la consulta, podrá decir que lidera y que lo hace con un partido, no con aquello que ahora queda bajo las siglas PSC. Es eso o seguir optando por una tercera vía que mientras Madrid siga siendo Madrid seguirá sonando, más que a vía, a una autopista. Concretamente a aquella de la serie de Michael Landon allá por los noventa del siglo pasado: “Autopista hacia lo cielo”. Hacia el traspaso político asegurado.
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