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- 07 ene
Un espectáculo poco edificante
Título homenaje a Carles Soldevila, periodista noucentista de quien nunca me cansaré de reivindicar la vigencia. En unas rayas les explico por qué. Pero les seré franco: todo ello viene al pelo de un hecho bastante prosaico, y muy poco “de exaltación de la cultura, el catalanismo y la mirada integradora hacia Europa desde el mediterranismo”, disparos característicos del noucentisme. Todo viene por el encuentro de hoy en Barcelona entre los equipos de Alfredo Pérez Rubalcaba y Pere Navarro. Sí, lo siento.
En todo caso, cuando hablamos de Rubalcaba sí que lo hacemos de cultura. De la cultura de la vida subsidiada y a lomos del erario público casi de la adolescencia a la jubilación. Hablamos también de catalanismo. De aquel que tolera a sus socios del PSC, es decir, de un catalanismo H2O, inodoro, incoloro e insípido. Como el agua. Rubalcaba le dijo a Navarro: “Be water, my friend”. Y el otro se adaptó a ello, y ahora fluye, a pesar de que lo haga río electoral abajo. Finalmente, Rubalcaba también es sinónimo de la “mirada integradora hacia Europa”, pero para un Estado español que no cree en el Europa de las naciones y que utiliza la Unión como esperpento contra la voluntad del pueblo catalán de decidir su futuro. ¿Como el PP? Sí, en esto también son clavados.
Hoy Rubalcaba y Navarro se reúnen en Barcelona para venir a vender una versión tuneada para la ocasión de aquello de “la alternativa sensata” que en las últimas elecciones catalanas recibió un capón descomunal. Pero Rubalcaba persiste en ello. Como lo hace con su carrera, que todas las encuestas y su duelo con Rajoy (que ya me dirán…) han dado por claramente finada. Pero él, pasando, a ir tirando millas sin contemplaciones. Y a seguir enredando a quienes sigan dispuestos a caer, todo con mercadotecnia de teletienda, todo con reclamo de perrito piloto en feria crepuscular.
Soldevila, el 18 de diciembre del 1935 escribió en La Vanguardia un artículo, “Un espectáculo poco edificante”, con grandes sentencias como ésta: “¡Cómo descorazona la persistencia de ese vicio de dar la razón a un hombre o a una tendencia solamente porque están en el candelero!”. Navarro y quienes se pliegan al liderazgo vintage de Rubalcaba hacen esta mala praxis vigente. Ochenta años después. Ellos se pliegan sí, pero las encuestas y el simple hecho de salir a la calle y escuchar nos demuestran que la inmensa mayoría ya no. Vayan a saber qué nos querrán vender hoy desde su pedestal, los señores del PSC y el PSOE, pero da igual. A ojos de la mayoría no pasará de ser un espectáculo poco edificante. Uno más.
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