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- 02 dic
El ‘pinyol’ y los ‘progres’
Lo empezaron juntos y muy probablemente lo acabarán juntos. El núcleo duro del pinyol de Artur Mas sigue ahí. La negra velada del 25-N en el Hotel Majestic, también. Algún patricio convergente y algún aficionado a ser más masista que Mas se atribuyen, entre otros, el haberle quitado de la cabeza al president su renuncia en aquella noche aciaga. Pero no. Eso no pasó. Hubiese sido impropio de Mas mostrar su decepción más profunda ante un amplio auditorio, por más pequeño que este fuera. Con quienes sí que reflexionó aquella noche, unos pisos por encima del primero, reservado para vips en el céntrico hotel, fue con Oriol Pujol, Germà Gordó, Quico Homs y David Madí. Sí, él también sigue ahí, para tranquilidad de muchos y recelo de no pocos.
Atentos a Pujol, a Gordó y a Homs en las negociaciones con Esquerra para llegar a un pacto de legislatura. Su papel irá (aún) a más. Pujol y Homs han sido interlocutores constantes de Oriol Junqueras desde hace bastante tiempo. Han sido los encargados de reconstruir puentes con el amigo republicano , y de forma prioritaria con Junqueras y su entorno.
Pero retengan también estos nombres, camino de la formación de un nuevo Govern. El nuevo Ejecutivo de Mas, ahora más débil, no será de ruptura pero sí más «político». Lo necesita. Reclama impulso y ya se ha demostrado esta legislatura que los consellers políticos acostumbran a responder mejor. «Se dejó demasiada manga ancha a unos independientes que no han sumado», se lamenta un alto cargo convergente, muy especialmente en referencia a consellers como Francesc Xavier Mena y Boi Ruiz . Mena , en Ocupació i Empresa, es una de las bajas casi seguras. En su lugar suena con fuerza Gordó, pero no solo él. Porque no solo de pinyol vive Mas , ni Convergència, ni Unió.
El acuerdo con Esquerra pasará por una reformulación, matiz o modulación de una acción con poco margen real pero que puede querer proyectarse con un mayor «acento social» (y político). Retengan así también nombres como los del conseller Lluís Recoder, los diputados en el Parlament Josep Rull, Santi Vila y Neus Munté, y el diputado en el Congreso Carles Campuzano. Munté, afiliada a la UGT, y el resto, que durante los años de travesía en el desierto de la oposición fueron considerados el núcleo duro del sector socialdemócrata de Convergència, cobran ahora especial valor. Todos ellos, además, se han mostrado más que fieles (en algunos casos, promotores entusiastas) del acento soberanista en CDC. Pero no son unidimensionales. Ponen también un acento especial en el eje social. Ahora pueden sumar a Mas especialmente. El pinyol y los progres . Jóvenes pero veteranos formados en la vieja escuela de la política.(Para leer el artículo en EL PERIÓDICO, clicad aquí)