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- 09 ago
El acto de servicio de Puigcercós
Los hay que no han entendido nada. Los hay que, a pesar de todo, todavía no han entendido nada. Los hay, de hecho, que nunca jamás no entenderán nada. Y muchos de estos se encuentran instalados en el universo independentista catalán. Es uno de los grandes retos a superar por parte del soberanismo político. Desprenderse de la niebla mental de algunos, que no hace más que poner obstáculos a aquello que dice defender. En Esquerra se palpa este gran mal de forma particularmente crónica y nefasta. Joan Puigcercós, un político inteligente, creo que lo ha visto claro y de aquí sus últimas declaraciones hablando de CiU y actos de contrición.
Dicen que la ERC de Oriol Junqueras vive una nueva etapa que quiere sumar y que ofrece mano extendida a CiU para mirar de avanzar políticamente en clave soberanista. Los hay que no confían mucho en ello, porque exactamente no ven que se haya dejado notar en los últimos tiempos en la acción política de los republicanos. No han visto acciones de grueso, de riesgo, de la valentía que anunciaban en su último eslogan electoral. No han encontrado todavía acciones que muestren que el obligado cambio de caras después de su cataclísmico último ciclo electoral tiene consecuencias en la acción política, en sus apuestas estratégicas. Pero yo creo en ello, y de aquí que entienda el momento Puigcercós de ayer. Sale él, así, ya de vacaciones, y un poco como rememorando el “¡manos limpias!” de Carod del 2003, pide que para divisar opciones de éxito como fruto de la entente soberanista, antes es necesario “que CiU haga acto público de contrición”. Dice recomendarlo a propósito de unos presuntos casos de corrupción (el de las ITV y el del caso Palau, los dos sin resolución judicial todavía) de los cuales él mismo admite: “No es ninguna casualidad que cada vez que CDC ha dado un paso manifiesto de carácter soberanista, al día siguiente ha habido movimiento judicial”. Y aquí lo he pillado.
Puigcercós, que junto con Carod personificó una cúpula de ERC cargada de desconfianza, de prejuicio, de incomprensión compulsiva, de pequeña competencia táctica y de permanente confrontación en la esfera soberanista, quiere hacer un favor a Junqueras. Uno más. Quiere dejar claro cuál es la etapa y el chip a desinstalar. ¡Se lo quiere poner fácil al nuevo líder y a su equipo, vaya! Ayer lo vi claro. Porque seguramente Puigcercós, como Junqueras, es consciente como pocos en ERC del momento clave que vivimos. Saben que España no permanecerá inmóvil ante quienes la quieran “romper”. Y saben que la fuerza que oponga será directamente proporcional a la credibilidad que otorgue al reto catalán. Puigcercós bien que dice públicamente que lo ve, pero hace como si no. Y así es como por ejemplo se pone a hablar de actos de contrición de CiU. Ahora. ¿Verdad que suena tan marciano que reclamaría del robot Curiosity para mirar de descifrarlo desde el Planeta Rojo? Pues no. No sufran. Ya se lo descifro yo. Cuando llegue la entente CiU-ERC (que llegará), quienes se sientan identificados con este argumentario demodé, a pesar de todavía no entender nada, se sabrán por fin minoría y tendrán que recapacitar o prejubilar-se como Puigcercós. Ayer el de Ripoll nos lo quiso dejar claro. Hizo un acto de servicio a la causa soberanista. No tengan ninguna duda de ello.
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