-
- 09 jul
Una escusa menos
Las encuestas electorales lejos de periodo de comicios poseen el valor que cada cual tenga ganas de adjuntarles. Pero esto no quiere decir que no tengan ningún valor. Apuntan a escenarios hipotéticos, que no son realidad por el simple hecho que congelan la imagen de un instante lejos del día de decisión ante las urnas. Ahora pinta que, con mayoría absoluta del PP en España, las elecciones a Cortes españolas quedan lejos. Pero de la encuesta que ayer hacía pública El Periódico me quedo con un dato que iré resiguiendo en sondeos sucesivos. El dato de una UPyD que pueda decantar mayorías en Congreso y Senado.
El año 1986, el entonces secretario general de Convergència, Miquel Roca, impulsó un partido a nivel estatal. El PRD, Partido Reformista Democrático, se presentaba en Cataluña bajo las siglas de CiU pero en el resto del Estado era marca única. Fue un intento de crear un partido bisagra que decantara mayorías en Madrid sin el sello de “nacionalista”. Roca era quien era y todo el mundo sabía que era un nacionalista catalán, pero el PRD quería ser otra cosa. Y no lo fue. Obtuvo cero diputados en su primera y última incursión en unas elecciones españolas. 1986, principio y final de la aventura reformista.
Diez años después, en 2007, nacía UPyD. Unión, Progreso y Democracia. Una formación política liderada por la antigua socialista Rosa Díez. El objetivo de esta mujer de carácter, que en 2000 había optado al liderazgo del PSOE, que había sido eurodiputada y consejera en gobiernos de coalición con el PNV en tiempos del lehendakari Ardanza, era y está claro: combatir los nacionalismos. Aquellos que ella considera periféricos, está claro, puesto que su partido practica el único que considera legítimo: el español.
El objetivo manifestado por Díez al presentarse en sociedad era acabar con el poder de decisión de nacionalistas vascos y catalanes en la política española. Tradicionalmente CiU y PNB y CC (y en menor medida ERC) han jugado este papel clave en tiempo de gobiernos en minoría en Madrid. Díez quería acabar con este lastre, y la encuesta de El Periódico de ayer apunta que quizás no estaría muy lejos de conseguirlo. Le otorga una decena de diputados, suficiente para sumar con un PP que podría perder por escaso margen la mayoría absoluta.
Interesante. Desde la perspectiva catalana muy especialmente. Porque, de mantenerse y de confirmarse vía elecciones esta tendencia, habrá caído una excusa más de quienes todavía defienden un nacionalismo que apueste para entenderse con España. Si ya ni los votos en el Congreso apuntan que algún día puedan decidir algo de positivo para Cataluña en Madrid, la opción de supervivencia pinta clara.
(Para leer el artículo en NacióDigital, clicad aquí)