El líder errante

  • El líder errante

    Como el capitán y el navío protagonistas de la leyenda del holandés errante, nuestros líderes políticos parecen condenados a navegar eternamente sin rumbo y sin tocar tierra. Pero los del sur de Europa, como Rajoy , no son los únicos afectados. 

    En los teóricamente ejemplares países del norte tampoco escapan a esta suerte de condena en tiempos que el filósofo Zygmund Bauman tilda de líquidos y el ministro De Guindos , de volátiles. Uno de los protagonistas de la semana, el primer ministro holandés, el liberal Mark Rutte , ha hecho pinza con su homólogo finlandés para amenazar a España e Italia con un bloqueo de los acuerdos de la cumbre de Bruselas alcanzados hace escasos días. Iban de farol y se ha visto rápido. Era pura gesticulación cara a sus electorados respectivos, que ha sorprendido por ejemplo a los que no conocen a Rutte 

    En breve se enfrentará a las urnas en unas elecciones anticipadas a las que se ha visto abocado al no poder mantener el apoyo de la derecha extrema y xenófoba. Está en plena campaña electoral y ahí se crece. Es telegénico y en su primera campaña, en el 2009, contó con el asesoramiento destacado de Nick Kouwenhoven , un spin doctor a la americana con formación en Virginia. Luce mucho en debates y talk shows televisivos. Y si ahora tiene que marcar perfil duro con los vecinos del sur, pues a ello. Mañana, Dios dirá. 

    Hace justo un mes, en una escena de esas que le gusta montar a Jorge Moragas , director del Gabinete de Rajoy , el presidente español y el primer ministro holandés hicieron un esprint del edificio del consejo de ministros, donde posaron para la foto de sofá, al edificio del portavoz, donde se dan las ruedas de prensa. Debía ser un paseo tranquilo que vendiera cordialidad, «pero Rajoy ya no sabe caminar despacio», dicen en Moncloa. Luego, en rueda de prensa, Rutte acabó de reventar cualquier atisbo de estampa idílica diciendo, a la cara de Rajoy , que no a los eurobonos ni a las ayudas europeas a la banca sin ajustes drásticos en España. 

    Doctrina Merkel cien por cien ante los del sur, mientras en Holanda dice resistirse a unas exigencias de la cancillera que también afectan a sus ciudadanos. Él dice que es una cuestión de «enfoque». Sus adversarios lo tildan de «falso» e «inconsistente». Como aquí a Rajoy y, antes, a Zapatero . Es el sino del líder errante, del que escapan honrosas pero escasas excepciones. ¿Es la muerte del liderazgo político? ¿Cosas de los tiempos que corren? ¿Quizá, y lamentablemente, las dos cosas?

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