Con un 6 y un 4…

  • Con un 6 y un 4…

    Pasqual Maragall, cuando era alcalde, dejaba ir de Alfredo Pérez Rubalcaba que era «el tipo más listo de toda España». Ojo al dato. No solo del PSOE. Estos días en el PSC los hay que, desde la unidad de curas intensivas por politraumatismo congresual, rememoran aquellas palabras y las relacionan con lo que pasó hace unos días en Sevilla: «Se tiene que ser muy listo para sacar el desastroso resultado electoral del 20-N ante el PP, presentarse luego para liderar el partido que has despeñado, conseguir que el llamado a ser el futuro del partido no se presente para disputarte el cargo, y ganar».

    Imitando la pregunta que el coronel Chabert le hace a su esposa en una de las obras más deliciosas de Honoré de Balzac, Rubalcaba le preguntó a Carme Chacón: «¿Hacen mal los muertos en volver?». E, importándole un pito la respuesta, lo hizo. Volvió después de haber caído por el precipicio, dicen que «para poner la casa en orden y para allanar el camino a quien los suyos consideran que ha de ser el liderazgo de futuro del PSOE a no muchos años vista». Pero, ¿y quién será él?

    Desde el PSC, de entre los que no votaron a Chacón el fin de semana pasado, se hace un retrato robot del hipotético recambio: «Debe ser joven, en la treintena, que no haya participado en gobiernos del PSOE hasta la fecha y que no haya salido demasiado identificado con una de las partes en el congreso». Con un seis y un cuatro te hago tu retrato. Más claro, agua. ¿Patxi López? No, claro. Muy identificado con Rubalcaba. Pero entonces, ¿quién? También es vasco y apunta maneras. Hasta hace poco imitaba los gestos de Zapatero, pero de un tiempo a esta parte se observa en su gestualidad mucho de Rubalcaba. En Sevilla, hace una semana, parecía que tenía su penetrante mirada perdida. Pero no. La tiene fijada en el horizonte.

    Eduardo Madina, con el asesinado Ernest Lluch como gran referente político y con muy buenas amistades en el PSC, se reunió hace unas pocas semanas en Madrid con un experimentado consultor de comunicación política. ¿Para qué? ¿Para seguir haciendo de secretario general del grupo socialista en el Congreso? ¿Para mejorar su lenguaje no verbal? Difícil que dé tal paso solo para eso, alguien como él, tan reservado, incluso desconfiado (en lo que algunos ven una secuela del atentado que en su día sufrió a manos de ETA). ¿Quizá es que Madina, gran lector, también ha visitado a Balzac y por eso, como otros, se ve como posible respuesta de futuro a las ilusiones perdidas del PSOE?

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