“El trono soy yo”

  • “El trono soy yo”

    ¿Recuerdan la frase eslogan que se atribuye a aquel ilustre antepasado de Juan Carlos I , de nombre Luis XIV ? «El Estado soy yo», dicen que dijo. Contrapongamos a ello a Napoleón Bonaparte : «¿Qué es en realidad un trono? ¿Cuatro trozos de madera y un jirón de terciopelo? No, el trono es un hombre, y ese hombre soy yo, con mi voluntad, mi carácter y mi fama». Esta moda sí sobrevive en política. Que se lo digan si no a Artur Mas o a Mariano Rajoy. El líder es el mensaje. Debe potenciarse siempre al máximo, pero también por ello debe mirar de resguardarse tanto como se pueda. En el caso de Rajoy , ¿se estarán pasando en la Moncloa con la dosis de invisibilidad terapéutica que le han recetado?

    Su jefe de gabinete, Jorge Moragas, y su secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez Castro , son los grandes ideólogos de los silencios de Rajoy . Creen que así potencian su liderazgo, dosificando al máximo sus apariciones públicas. Por ejemplo matando la batalla abierta entre ciertas cabeceras de Madrid por tener la primera entrevista con el nuevo presidente, con una de 15 minutos a la Agencia Efe, para todos.

    Quinientos kilómetros al este, el equipo del president Mas sigue una estrategia con igual objetivo pero con diferente terapia aplicada: «En tiempos crudos, el líder lidera, da la cara». Creen que así lo refuerzan.

    Pasado el 20-N, cuando Mas dijo en el hotel Majestic que CiU había conseguido un hat-trick , su equipo en Palau le regaló lo propio: un balón. Como se hace en fútbol con el triple goleador, los compañeros firmaron la esférica. Así fue.

    El núcleo duro de Mas en Sant Jaume, entre los 10 firmantes del balón, cuenta con una delantera de cuatro: el portavoz, Quico Homs; el secretario de Comunicación, Josep Martí; el director de Comunicación, Jordi Cuminal, y su jefe de Prensa, Joan Piqué. Ellos gestionan la comunicación de la «doble agenda» del Gobierno de CiU para esta legislatura.

    La hoja de ruta convergente contempla dos primeros años de gestión, de ajuste de cinturón y de medidas de austeridad. Los dos siguientes prevé dedicarlos a (…)

    (Para leer el artículo completo en El Periódico, clicad aquí)