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- 13 jun
Tambores de pre congreso
“En estos momentos en el PSC lo único que tenemos claro es que Carme Chacón será nuestra cabeza de lista en las próximas elecciones generales. Nada más”. Lo admiten desde las filas más ortodoxas de lo que queda de montillismo. Y a esta desorientación atribuyen la durísima carta que martes el ex-presidente hizo pública contra CiU y su ley ómnibus. Pero hay algunos, también en el PSC, que no vieron ingenuidad, ramalazo o desorientación.
“Nicaragua –por la sede del aparato del PSC– no aguanta Josep Fèlix Ballesteros. Y el flaco favor que el martes le hizo Montilla, crispando a CiU, no fue improvisado”. ¿Lo hizo con la intención de enojar a CiU hasta el punto de que la coalición nacionalista se replanteara aquello tan suyo del respeto a la lista más votada? La intención no sabremos nunca con seguridad si existía, pero la consecuencia se dio. Después de la bofetada del aún primer secretario del PSC, la dirección de CiU emitió un mensaje en Tarragona: “Adelante las negociaciones con el PP”. Y Tarragona actuó. Otra cosa es que después todo se complicó en la casa convergente.
Los movimientos de Nicaragua –y otros– hacia compañeros de partido e hipotéticos nuevos liderazgos en el PSC de los próximos años se tienen que leer ya a estas alturas en clave precongresual, camino de una cita que el próximo otoño intentará sentar las bases para rehacer el partido. Pero no sólo en el PSC se oyen ya los tambores de precongreso. La situación tarraconense que ha marcado la semana política en Cataluña también ha dejado entrever movimientos precongresuales en Convergència, donde muy previsiblemente también habrá una cita de estas características antes de que termine el año.
“OPF tiene que empezar a demostrar que puede llevar las riendas del partido. Al final todo ha acabado como tenia que ser, pero esta semana la cosa no ha ido bien”. Lo dice un veterano convergente, en referencia a Oriol Pujol Ferrusola. Y uno de los triunfantes hombres de Xavier Trias a punto de desembarcar en el Ayuntamiento de Barcelona añade: “Oriol todavía no tiene un grupo afín consolidado, y lo necesitaría, porque tiene demasiados fuegos que apagar y demasiado poco tiempo”. Más que nada porque otros en el partido sí que tienen a su tropa.
Observen un detalle: el conseller Lluís Recoder, los diputados en el Congreso Carles Campuzano e Imma Riera, y el alcalde de Figueres, Santi Vila. Han sido las voces más críticas con que CiU facilite el acceso del popular Xavier Garcia Albiol a la alcaldía de Badalona. De todos ellos ha trascendido su malestar. Ellos que, en esencia, antes del pasado congreso de CDC conformaban el llamado “sector renovador”, el más marcadamente “socialdemócrata”, estructurado en torno a Recoder. “No ha sido casual que se hagan oír ahora. Lo hacen periódicamente cuando se acerca un congreso. Saben muy bien lo que están haciendo”. Y lo asegura uno de los hombres del presidente Artur Mas, que ya lo era antes –en aquel anterior y por instantes tenso congreso–. Aquello que queda del conocido “pinyol”, que en su día se convirtió en la guardia pretoriana de Mas en la oposición, pretende facilitar que OPF releve a Mas en la secretaría general, pero no entienden este paso como sinónimo de ninguna concesión de peso a otras “familias” del partido.
Francesc Sànchez es uno de los pocos nombres que en CDC se identifican claramente cuando se pide por “la gente” de Oriol Pujol. El actual secretario general adjunto lo habría querido impulsar como coordinador del partido, pero de momento sólo lo ha podido nombrar jefe de proyectos, estudios y programas. Y es que, como en Tarragona, si en otoño Oriol Pujol tiene éxito, en medio del runruneo de tambores de fondo, no habrá sido porque se lo hayan puesto fácil.
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