Manías y Manías

  • Manías y Manías

    Hay manías y manías. ZP por ejemplo tiene la de faltar a sus compromisos. El PSC tiene la de votar siempre con el PSOE allá donde importa. Y Convergència, la de aguantar a Josep Antoni Duran i Lleida de socio décadas y décadas. Unas son más inexplicables que otras, pero las tres, como la mayoría, lo son. No se entienden del todo. Bien, sí desde diferentes puntos de vista, pero no desde la más estricta lógica. Y esto mismo pasa con una manía que persigue a la cúpula de Esquerra también desde hace décadas.

    Ayer era día de reacciones al voto del PSC con el PSOE y contra el pago de 1.450 millones de euros a la Generalitat por parte del Estado. Había bastante unanimidad a diestro y siniestro. A los socialistas catalanes se les vio el plumero. Pero, ay, Joan Ridao, portavoz de ERC en el Congreso y uno de los irreducibles de la manía republicana anti-CiU, no podía evitar que se le viera el plumero también con sus palabras del día anterior, recogidas diligentemente por la prensa. En ellas, el secretario general de Esquerra reprochaba su penoso papel a los socialistas, eso sí, anexando que todo era una “maniobra electoralista de CiU”. Pereza, mucha pereza.

    Desconozco quién dio la orden que los tres diputados de ERC votaran con CiU el martes en el Congreso, pero seguro que no fue Ridao. Quizás un Joan Puigcercós que parece haber entendido el mensaje del pasado 28-N. Pero Ridao seguro que no. Ni él ni la mayoría de altavoces de ERC en los medios, que ayer incluso utilizaban la abstención del PNB para intentar repartir culpas en el fracaso de la votación. Para intentar equiparar, como siempre, CiU y PSC. Una manía de aquellas muy estériles. Más cuando, resultado electoral tras resultado electoral, la tesis se demuestra absurda y muy poco apreciada precisamente por el electorado soberanista, harto de tanta confrontación pueril en el espectro político del nacionalismo catalán.

    Ayer, para repartir culpas entre PSC y CiU hubo quien desde ERC alertó contra la “basquitis”, un mal que hay que ver cómo ha afectado tradicionalmente a la militancia republicana, vía Eusko Alkartasuna y otros, más que no a una CiU que cuando más se acercó a los nacionalistas vascos fue en tiempos del desaparecido Pere Esteve de secretario general convergente, y después integrado en Esquerra.

    Que a estas alturas de la película todavía haya en ERC quien tenga ganas de atacar a CiU para defender al PSC es digno de análisis. Que Ridao no pudiera reprimirse ni en un momento en el que el PSC y sólo el PSC, con diputados catalanes, hizo fracasar una votación en favor de Cataluña, es propio de quien sufre una manía patológica. De otro modo no se entiende. Porque miren que hay manías y manías, pero no dejarlas ni cuando éstas han ayudado a reportarte los peores resultados electorales en décadas, esto apunta maneras de no tener remedio.

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