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- 26 may
¿Ente, ente, ente?
Suele pasar. La web electoral de Jordi Hereu fue fulminada a las pocas horas de su derrota. Ya no queda ni el dominio. Bueno, sí, pero de aquella manera. Si ponen “hereu2011.cat” en cualquier navegador, esta dirección por arte de magia se convertirá en “barcelonasocialista.cat”, con una página web totalmente rehecha. “Barcelona socialista”. Y me hizo recordar: “¡Ista Ista, Ista!”. El grito de guerra de las noches electorales triunfantes en el PSC… y en el PSOE. Pero hoy hablaré de los socialistas catalanes. De los otros ya habla toda la cúpula del partido.
“¡Ista, Ista, Ista!”. La tentación de apropiarse del entorno. Como cuando llegaron al otro lado de la Plaza Sant Jaume o como cuando Carme Chacón sacó los 25 diputados. “¡Ista, Ista, Ista! ¡Cataluña socialista!”. Modestia aparte.
Ni el 28-N con la victoria de Artur Mas, ni este domingo pasado, con la barrida nacionalista en todo el territorio, y a pesar de hacerse con el gobierno de Barcelona, con el de Girona y con el de las cuatro diputaciones, no escuché en ninguna parte “¡Ente, Ente, Ente! ¡Cataluña convergente!”. A pesar de que la atribución de apropiarse del entorno, de envolverse con la bandera, fue un estigma que durante décadas le colgaron a Jordi Pujol y a CiU, todos los otros partidos, todos contra uno, una vez más.
Es en detallitos como los de los momentos de las victorias (cuando ZP dice que los socialistas más saben estar), que se ven tics curiosos como este. Y no son fruto de una calentura. No son cosa de la euforia del momento. No son producto de la alegría desbordada ni del desinhibirse en un momento de gran júbilo. “Barcelona Socialista”. Así se llama la web oficial del PSC de Barcelona. No dicen “La Barcelona socialista”, es decir, una entre las tantas Barcelona que hay. No. “Barcelona socialista”. La parte por el todo. Da que pensar.
Pero es cierto que estos días los socialistas tienen otros muchos frentes para reflexionar, más allá de tics que son fruto de demasiados años de poder casi absoluto e ininterrumpido al frente de la ciudad. La catarsis los está llamando a la puerta. A todos. A los de las comarcas tarraconenses, gerundenses y leridanas también. Quizás a estos últimos menos en la capital del Segrià. El alcalde Àngel Ros parece haber encontrado la fórmula de la Coca-cola política en Lleida. ¿Pero servirá igual la receta para el conjunto del país? Tengo grandes dudas. Y sí en cambio tengo claro que si el PSC quiere hacer una catarsis de verdad, esto tiene que pasar, para tener ciertas garantías de éxito, por un relevo generacional que apueste por Jaume Collboni, Laia Bonet, Rocío Martínez-Siempre, Albert Aixalà y en general lo que se ha conocido en los últimos tiempos como la generación blackberry de los socialistas catalanes. De ellos tendría que ser ahora el turno. Ellos tendrían que picar piedra desde la oposición (casi en todas partes) para refundar el partido, para refundar sus relaciones con el PSOE, y de paso para refundar una mentalidad de posesión respecto a una parte del país que ha cambiado, que hace tiempo que ya no vota Felipe y que reclama nuevas nomenclaturas, las de los partidos y las del lenguaje.
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