14 juliol 2011 · 0 comentarios · Artículos Publicados,La Cortina de Humo

Se busca líder (diferente)

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No  pude estar allí pero me lo han explicado con profusión de detalles. Me dicen que Felip Puig, Quico Homs y Oriol Pujol, entre otros muchos, aplaudían a rabiar a la presidenta de Òmnium Cultural, Muriel Casals, en su parlamento del pasado lunes en el Auditori. Ella iba diciendo verdades como puños, palabras osadas pero en ningún caso histriónicas, y apelaba a la coherencia, a la firmeza, a la pasión por el país. Y claro, los políticos soberanistas no podían menos que aplaudir casi con las orejas. José Montilla no, que se lo miraba todo con cara de lipotimia inminente, pero como mínimo allá que lo teníamos, mirando de escuchar algo diferente. Y es que, hasta los políticos son conscientes de cómo de faltos estamos de liderazgos que digan cosas (y diferentes).

No es solo una pulsión del espectro soberanista. Observen a Montilla, que va mirando de captar ideas de cara al congreso del PSC del otoño, a ver si encuentra la fórmula del nuevo liderazgo que necesitan. Con todo, es cierto que el caso de Esquerra es flagrante en cuanto a esta búsqueda de liderazgo y diferencia. Ayer a través del Twitter lo vi claro. Tampoco fui al acto de la candidatura de Oriol Junqueras para el congreso de Esquerra, pero amigos y otros seguidos en la red del pajarito parecía del todo que habían entrado en estadio de epifanía. Allá estaban, con Junqueras, en las Cotxeres de Sants, y los tuits hervían de fervor. “¡Por fin!”, “por fin liderazgo”, “emoción”, “ilusión”, “sentimiento”. Y no era impostado. En todo caso, no del todo, descontando del alud de tuits la típica parte de orquestación que acompaña a todo aquello que se mueve alrededor de este tipo de actos de partido. Se respiraban ganas de creer. Ganas de palpar liderazgo diferente. Lo buscan en Esquerra, pero no solo allí.

El pasado sábado se dio una situación muy parecida en Madrid, con el primer acto de Alfredo Pérez Rubalcaba como candidato del PSOE a la Moncloa. “Persona”, “buena gente”, “conmovedor”… Incluso los  había que  encontraban un “ritmo trepidante” en él, mientras que al candidato lo veíamos andar y moverse con la parsimonia y la calma habituales. ¿Autosugestión? Sí, efectivamente. Un poco sí. ¿Bastante, quizás? Efecto de las ganas, del manojo de expectativas depositadas, de la voluntad de creer, del hambre de liderazgo diferente que se palpa en nuestros partidos políticos, sin duda como reflejo de aquello que evidentísimamente hace chup-chup en la sociedad.

Se buscan referentes, y al final estos son personas en la mayoría de los casos. Autenticidad, un desmarcarse respecto de la dictadura del políticamente correcto. Se busca líder. Sobre todo allá donde se vive en post-trauma electoral, claro. Pero no solo ahí. Se busca en muchos ámbitos. En muchos partidos. Pero sobre todo se busca que suene diferente, y con un poquito de esto ya muchos obtendrán la dosis de inspiración que les hace falta para reactivarse. ¿Quién lo conseguirá? ¿Los últimos serán los primeros?

 

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